El sistema operativo que enseña K-POP a los robots
Los datos de entrenamiento ya están en el mundo
Los datos, el big data, ya están todos ahí, en YouTube. Si hay una canción o un vídeo de baile que te gusta, montamos un aprendizaje automatizado con esos datos y se lo aplicamos al robot.— Choi Yong-ho, CEO de Galaxy Corporation, rueda de prensa del 21 de agosto de 2026
La vía habitual para enseñar a bailar a un robot humanoide es la captura de movimiento: se colocan marcadores sobre un bailarín, se graba en un estudio específico y se obtienen las coordenadas. El método es preciso, pero lento, exige agendar una sesión por cada tema y, sobre todo, deja fuera las décadas de vídeos de coreografía que ya se acumulan en el mundo.
Galaxy Corporation arranca por el extremo contrario: convierte esos vídeos de baile ya publicados en los propios datos de entrenamiento. En lugar de grabar, reconstruye; en lugar de producir, recopila. En cuanto ese cambio funciona, la naturaleza del coste de aprendizaje se transforma. Añadir una canción nueva deja de ser cuestión de cuadrar un rodaje y pasa a ser cuestión de meter un vídeo más en el pipeline.
El K-POP es un género especialmente favorable a este enfoque. Una misma coreografía se graba y se publica repetidamente desde varios ángulos y en varias versiones, la precisión del movimiento ya está validada por cuerpos humanos y, gracias al formato del baile grupal, existen también datos de varios intérpretes a la vez. Desde el punto de vista del entrenamiento robótico, el archivo audiovisual del K-POP es, en sí mismo, un dataset.
Del vídeo al escenario, en cuatro pasos
El proceso de Soulware descrito por los medios coreanos se resume en cuatro fases.
| Fase | Qué ocurre |
|---|---|
| 1. Entrada | Se introduce el vídeo de la coreografía en el sistema operativo. No se emplea ningún equipo de captura de movimiento. |
| 2. Reconstrucción | En un entorno de simulación 3D se reconstruye en volumen el movimiento de la persona que aparece en el vídeo y se replica la coreografía. |
| 3. Corrección | Se controla el agarre del pie al suelo y se corrigen los temblores y las flexiones de las articulaciones. Es el tramo en el que el rango de movimiento humano se traduce a algo que el cuerpo del robot puede soportar. |
| 4. Aprendizaje | Tras miles de ciclos de aprendizaje por refuerzo y validación cruzada en simulación, el robot llega a ejecutar la coreografía ajustando por sí mismo la formación y las distancias. |
La tercera fase es la clave. Si el baile humano se traslada tal cual, el robot se cae. Una persona corrige su centro de gravedad en tiempo real gracias a la sensibilidad de la planta del pie; al robot hay que darle esa corrección convertida en cálculo. El control de agarre y la corrección articular no sirven para que la coreografía resulte «bonita», sino para que sea «posible».
La cuarta fase altera los plazos de toda la industria. Un ídolo humano necesita meses de ensayo para dominar una coreografía, y ese aprendizaje se queda en un solo cuerpo. El aprendizaje por refuerzo que ocurre dentro de la simulación no está atado al tiempo físico y su resultado es un archivo, de modo que se copia. De ahí sale la explicación de la compañía: una coreografía aprendida en un sitio puede ejecutarla el mismo día un robot en otra ciudad.
Una persona pone doce robots en escena
El indicador que revela la madurez de la tecnología no es el virtuosismo del movimiento, sino el número de unidades controladas a la vez. Según la prensa coreana, en diciembre de 2025 un operador manejaba un robot. En agosto de 2026, una sola persona controla doce unidades desde una única consola y, en un escenario compartido con bailarines humanos, los robots llegaron a ejecutar movimientos como la patada giratoria del taekwondo. La compañía ha fijado como objetivo escalar hasta un máximo de cien unidades.
Empezamos con uno, luego cinco a la vez, después doce, y todo eso lo hace una sola persona. Ya tenemos la capacidad de entrenar 30, 50 o 100 unidades simultáneamente.— Choi Yong-ho, CEO de Galaxy Corporation
La curva que va de 1 a 12 en ocho meses enseña cómo se mueve el coste unitario del negocio del espectáculo. Para montar un número con doce personas hay que cuadrar doce agendas, doce estados de forma y doce desplazamientos. Para montar un número con doce robots hacen falta un operador y una consola.
Hay otra condición que merece atención. Este sistema operativo tiene como objetivo de diseño llegar a controlar del mismo modo robots de fabricantes distintos. Es decir, la intención es que los robots que suben al escenario no tengan que ser todos del mismo fabricante ni de las mismas especificaciones, lo que equivale a querer desligar el contenido de las restricciones de aprovisionamiento del hardware. El plan de espectáculos permanentes del Galaxy Robot Park y su modelo de explotación pueden consultarse en las preguntas frecuentes del Galaxy Robot Park.
No fabricamos hardware: fabricamos el sistema operativo
Si las empresas de Estados Unidos y China fabrican el hardware del robot, nosotros hacemos el sistema operativo, como el Android de Google.— Choi Yong-ho, CEO de Galaxy Corporation
La analogía que la compañía repite es la de la industria del smartphone. Quien fabrica el terminal y quien desarrolla el sistema operativo que corre sobre él no se sustituyen mutuamente; al contrario, el lado del sistema operativo convierte en mercado propio el hardware de varios fabricantes a la vez. Sobre Soulware, Choi afirmó que la intención es "que cualquiera pueda comprar un robot y usar este OS", y en la rueda de prensa de agosto de 2026 la empresa anunció que lanzará el sistema operativo como producto a lo largo de 2027.
Esta coordenada despeja bastantes malentendidos sobre a qué se dedica realmente Galaxy Corporation. No es un fabricante de robots que compita por el rendimiento del hardware, ni una agencia de ídolos virtuales que gestione personajes en una pantalla. Su centro de gravedad está en la capa que se superpone al cuerpo de robots ya existentes: coreografía, persona y contenido. Eso sí, en la rueda de prensa de agosto de 2026 la compañía explicó que también prepara por separado hardware robótico de fabricación propia revestido de IP de personajes. El debate se desarrolla con más detalle en el humanoide no es un producto, es una plataforma y en el Mapa de categorías del Enter-Tech.
Definirse como sistema operativo se traslada tal cual a la estructura del negocio. Si las entradas a los espectáculos y al parque temático son ingresos de la capa de contenido, en el momento en que otro operador instale Soulware sobre sus propios robots nace un ingreso de la capa de software. Ese es el motivo por el que la compañía pone el peso en la capa del sistema operativo y no en la venta de hardware.
Por qué se llama «Soul»
Lo importante es que el robot también tenga corazón y alma. Soulware nació de preguntarnos «¿y después, qué?» en medio de la fiebre global por los semiconductores de Physical AI y el hardware robótico.— Choi Yong-ho, CEO de Galaxy Corporation
El nombre se presta a leerse como una figura publicitaria, pero encaja con la dirección de desarrollo que describe la compañía. Soulware no se detiene en reproducir movimientos precargados: avanza hacia aplicar al robot los gestos y la persona del artista para que interactúe con el público. El lema de la inauguración oficial fue, de hecho, «From Code to Soul».
La empresa sí ha explicado que está dosificando el ritmo en todo lo relacionado con los datos personales. La función por la que un robot recordaría a un visitante y le llamaría por su nombre en una segunda visita solo se activará cuando estén listos la gestión de riesgos y el sistema de seguridad. "La privacidad es lo que más nos preocupa", dijo Choi, y añadió que "solo se pueden obtener datos personales cuando existe un mecanismo de consentimiento".
Desde el punto de vista de la documentación técnica, la posición de Soulware es nítida: no es la tecnología que construye el cuerpo del robot, sino la que decide qué se pone dentro de un cuerpo ya construido. El concepto de Physical AI y su definición industrial se abordan en el libro blanco de Physical AI.